El DLM no tiene nada en común con el masaje clásico, ya que
utiliza maniobras superficiales
que no se aplican a los tejidos subfasciales.
Favorece la circulación linfática, actúa
sobre la musculatura estriada lisa, produce un efecto
relajante, genera una respuesta defensivo-inmunitaria
local y no produce enrojecimiento ni dolor.
El DLM está indicado en el tratamiento
de edemas, en trastornos osteomusculares
y del tejido conjuntivo, vasculares`periféricos,
dermatoígicos, digestivos y respiratorios.